domingo, 11 de febrero de 2024

¡¡¡AGUILUCHO PAPIALBO en Los Oteros: 2ª Cita en la provincia de León!!!

Hola amigos,

el mes de febrero nos ha regalado la segunda cita histórica de Aguilucho papialbo en la provincia de León. 

Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

El pasado día 1 de febrero, mi hijo Iker y yo localizamos un ejemplar inmaduro cerca de la localidad de Fontanil de los Oteros. Como podéis ver en las fotografías, era una preciosidad de pájaro.

Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

El momento fue increíble, pues lo vimos interactuar con un Aguilucho pálido y también con un Búho campestre.

Aguilucho papialbo y Aguilucho pálido

Aguilucho pálido y Aguilucho papialbo

Aguilucho pálido y Búho campestre 

Aguilucho papialbo y Búho campestre 

Lo observamos durante unos 20 minutos, después desapareció como un fantasma.

VIDEO:


La primera cita de esta especie en la provincia de León se produjo en el Páramo leonés, en septiembre de 2021. En aquella ocasión, el ejemplar era un macho adulto (enlace).

El Aguilucho papialbo es uno de los 4 aguiluchos que podemos ver en España, los otros son el Aguilucho lagunero, el Aguilucho pálido y el Aguilucho cenizo.

Del primero de ellos se distingue fácilmente, pero en el caso de los otros dos, hay que fijarse en varios detalles:

En vuelo, primero debemos mirar las manos, en el Aguilucho papilabo sobresalen 4 dedos como en el cenizo, en cambio el pálido tiene 5. En el caso de los machos adultos, el Aguilucho papialbo es de aspecto más alicorto, con el plumaje más claro y uniforme, y con la mancha de las primarias mucho más pequeña. Las hembras son muy parecidas, quizás el rasgo diferenciable más destacado entre ellas sea el collar blancuzco que presentan las hembras de papialbo (sólo apreciable de cerca). En cuanto a los inmaduros, del pálido se distingue fácilmente porque éste tiene el pecho de color pardo y estriado, los papialbos y cenizos lo tienen de color rojizo. Para distinguir estos últimos, debemos fijarnos en el collar blancuzco y dibujo facial más marcado del papialbo, y en vuelo, el borde de fuga de las alas es de color gris claro, en el cenizo es gris oscuro. Este ultimo aspecto, lo podéis ver en la siguiente fotografía:

Aguilucho papialbo (Circus macrourus)

El Aguilucho papialbo dejó de ser considerado como rareza nacional por el Comité de Rarezas de SEO/BirdLife en enero de 2016, al entender probada su presencia regular en ambos pasos migratorios (incluso con algunos datos puntuales de invernada a partir de 2005) para el conjunto de España peninsular, islas Baleares, Ceuta y Melilla.

Hasta ese momento se habían homologado oficialmente un total de 105 registros correspondientes a 114 individuos (Ardeola 66.1, 2019), cifras seguramente muy por debajo del número real de aves presentes, dada la relativa facilidad con que la especie puede pasar desapercibida (especialmente hembras y juveniles) entre los mucho más abundantes aguiluchos cenizos y pálidos.

Fue a partir de comienzos del presente siglo cuando la especie mostró una ligera tendencia al alza en el número de observaciones recopiladas en España, mayoritariamente referidas a ejemplares en migración, y a las que se fueron añadiendo los primeros datos obtenidos de invernada para el año 2005 (provincia de Castellón) que se han venido repitiendo en años sucesivos en esta y otras áreas ibéricas 

A partir del año 2017, año en el que produjo un influx de esta especie, y hasta nuestros días, las observaciones han aumentado considerablemente, sobre todo en el este peninsular. 

Estos datos parecen estar en concordancia con el aumento de observaciones acontecidas en el resto de Europa Occidental (fundamentalmente a lo largo de los últimos 10-15 años), y que pudiera estar relacionado con la expansión de sus áreas de cría (sur de Rusia y Mongolia), hacia algunos países del norte y noroeste del continente europeo donde la especie se ha establecido recientemente, caso de Finlandia y Suecia.

A sus tradicionales rutas migratorias para alcanzar los cuarteles de invierno africanos al sur del Sahara, a través de Oriente Próximo, se uniría ahora una nueva vía que atravesaría el sur de Europa y el oeste del Mediterráneo, especialmente durante la migración postnupcial, lo que explicaría el incremento de registros acontecido en la Península Ibérica y el aumento de sus observaciones en el Estrecho de Gibraltar e inmediaciones.

Los datos recogidos en los últimos años confirman además un moderado aumento del contingente de aves invernantes, que se concentran principalmente en el tercio sur peninsular y también en Aragón.


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